El Hijo de Dios

El único Dios verdadero, el Jehová del antiguo testamento, tomó en sí la forma de hombre, y como el Hijo del hombre, nació de la virgen María. Pablo dice: “E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria” (1 Tim. 3:16).

“A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron” (Juan 1:11) El único Dios verdadero fue manifestado en carne, es decir en su hijo Jesucristo, “…Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándole en cuenta a los hombres sus pecados”.

Creemos que “en El (es decir, Jesucristo) habita corporalmente toda la plenitud de la deidad” (Colosenses 2:9) “Por cuanto agradó al Padre que en El habitase toda la plenitud” (Colosenses 1:19) por eso, Jesucristo en su humanidad era hombre; en su deidad era Dios. Su carne era el cordero, o el sacrificio de Dios. Es el único mediador entre Dios y el hombre. “Porque hay un solo Dios, y mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (I Tim. 2:5)

Jesucristo, por parte de su Padre era divino; por parte de su madre era humano. Así, El era conocido como el Hijo de Dios y también como el Hijo del hombre, o el Dios hombre.

“Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas. Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetara al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea en todos” (1 Corintios 15:27-28) “Yo soy el alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que era y que ha de venir, el todopoderoso” (Apocalipsis 1:8).

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