Nuestra Historia
De una carta que catorce personas enviaron pidiendo el bautismo en el nombre de Jesús, a una obra nacional con decenas de iglesias en todo el país. Este es el recorrido, contado a través de quienes lo vivieron.
Una carta que cambió la historia
En plena guerra civil dominicana, el misionero Glen Smith llegó al país respondiendo a una carta de catorce personas que pedían ser bautizadas en el nombre de Jesús. Llegó sin conocer el idioma, con problemas de salud y contra el consejo de quienes lo rodeaban — pero se sostuvo en la misma convicción que llevó al apóstol Pablo a Macedonia: alguien había pedido ayuda, y había que responder.
Esa misma semana, los catorce fueron bautizados en el nombre del Señor Jesucristo. De esa obediencia, en medio de un país en conflicto, nació la obra que hoy es IPURD.
María Marte y los Guandules
Antes de que existiera una organización, existió una mujer dispuesta a abrir su casa. La Hna. María Marte fundó una de las primeras iglesias del país en el barrio Los Guandules, en Santo Domingo, con la Hna. Eulogia a su lado como fiel colaboradora.
En esos años no había templos ni recursos — solo la fe de un puñado de creyentes reunidos alrededor de la Palabra. Esa congregación sencilla fue semilla de lo que después se extendería a todo el país.
Los Burns, primeros misioneros residentes
Con la obra ya formalizada como organización nacional, llegaron los misioneros Jerry y Beth Burns — los primeros en establecerse de forma oficial y residente en la República Dominicana. Durante siete años acompañaron el crecimiento de las congregaciones ya existentes, participaron en la ordenación de nuevos ministros y sentaron las bases administrativas y espirituales de lo que sería IPURD.
Su presencia marcó el paso de una obra naciente a una organización con estructura y visión nacional.
La obra se vuelve nacional
En las dos décadas siguientes, la obra dejó de concentrarse en unos pocos puntos y se extendió por todo el territorio. El misionero Gabriel Cruz, presente en el país por cerca de veinte años, fue una figura clave en esta expansión — activo primero en Santiago y luego en Puerto Plata, donde ayudó a levantar la iglesia del barrio INVI. El misionero Daniel Vannoy sirvió entre 1986 y 1990, dejando su huella en congregaciones que hoy siguen en pie.
En estos años la obra llegó a los bateyes del sureste y a la línea noroeste, y ya en los años noventa alcanzó La Vega, Cotuí, San Juan y Barahona — un mapa que empezaba a parecerse al de la IPURD de hoy.
Los Shirley y la etapa de mayor crecimiento
En 1991 llegaron Steve y Kari Shirley, dando inicio a la etapa de mayor crecimiento en la historia de la organización. Durante más de tres décadas de servicio ininterrumpido acompañaron la multiplicación de iglesias, el fortalecimiento de los departamentos nacionales y la formación de nuevas generaciones de pastores dominicanos, hasta 2025.
Voces que lo vivieron
«Ese hombre entró en silla de ruedas por problema en sus rodillas, y contra la voluntad de su esposa… pero vino por una carta que recibió, que decía lo mismo de la visión de Pablo en Macedonia: pasa por aquí y ayúdanos.»