"Un legado de fe y obediencia bajo la mirada celestial"
En 1938, mientras el mundo cerraba sus puertas, la República Dominicana abrió su corazón a los refugiados. Este acto de misericordia atrajo la promesa bíblica sobre nuestra tierra, preparando el camino para el mensaje de salvación.
Tras la caída del régimen en 1961, el hambre espiritual creció. El mensaje apostólico fue solicitado formalmente, resultando en los primeros bautismos en el Nombre de Jesús y la plantación de la obra que hoy conocemos.
Hno. Rafael Atoa
Cimientos de la Obra
Misionero Jerry Burns
La obra se expandió rápidamente por Santiago, Puerto Plata y todo el Cibao. A pesar de los desafíos climáticos, los milagros y las campañas masivas llevaron a miles al arrepentimiento.
Agradecemos a Dios por cada pionero que trabajó con latas e instrumentos improvisados para que hoy disfrutemos de este presente glorioso.